Cría y selección del pachón navarro

La importancia del cobro forzado

28.12.2012 10:57

Son muchos los cazadores y aficionados a la caza, que aún hoy en día, piensan que la elección de un cachorro es solo cuestión de suerte. Al respecto, solo decir que…
Cada vez son más los criadores profesionales, que van adquiriendo el compromiso de cría, selección y mejora de ejemplares aptos para compartir unas inolvidables jornadas cinegéticas. De modo, que adquiriendo un cachorro en uno de estos centros especializados (no siempre con renombre) no tendremos nada que temer. Incluso gozaremos de una garantía genética y de aptitudes.
¿Pero que ocurre, si no nos encontramos en disposición para adquirir uno de estos ejemplares?
Obviamente deberemos conformarnos con un ejemplar mas económico, pero esto no implica necesariamente que sea de menor calidad. Solo debemos aprender a observar y elegir bien nuestro cachorro.
En el perro de caza, podemos encontrarnos con perros que cobran de forma innata, natural, instintiva y perros necesitados de trabajar en ellos el llamado cobro forzado. No obstante, este es un tema complejo. Disfrute o no nuestro compañero de caza de un cobro instintivo, deberemos inculcar en él siempre, el cobro forzado. Bajo mi experiencia, a todo perro de caza se le debe inculcar el cobro forzado.

La razón es, que no son pocos los perros que cobran de forman instintiva y que al hacerse mayores,“fallan” continuamente en el trabajo de campo. Me refiero, a que unas veces el perro nos traerá las piezas, otras, nos las dejará a unos metros de distancia, otras, se las comerá y otras, sencillamente decidirá no traerlas.
Los puntos a destacar en el cobro forzado son:
-          En primer lugar, todo buen perro de caza que se precie de serlo, debe aprender a localizar correctamente las piezas abatidas a través de las emanaciones que desprenden. Esto es, enseñar al perro la correcta utilización de su sentido del olfato. Esto lo conseguiremos mediante la práctica. Que nuestro perro posea una buena nariz, no es sinónimo de que sepa usarla correctamente.
-          En segundo lugar, el perro debe aprender a portear de forma correcta la pieza cobrada. Eso quiere decir, portearla de forma equilibrada para que su porteo resulte más sencillo y depositar la pieza siempre, en la mano del cazador a la orden de este. Actuando de este modo, evitaremos que una pieza bastante dañada se pueda perder.
Ejemplo: supongamos que hemos abatido una perdiz (en el caso de las piezas de pluma) y al cobrarla, el perro la coge por la cabeza. La pieza, a causa del disparo ha quedado dañada por el cuello. Si el perro es muy impetuoso, puede que con el trasiego del camino de vuelta, la pieza se parta por dicho lugar debido al mal porteo.
También nos puede suceder, que la pieza haya quedado alicorta y al depositarla el perro en el suelo antes de nuestra orden, se nos pueda zafar escondiéndose entre los matojos.
El cobro es un ejercicio de iniciación temprana. A nuestro perro de caza, deberemos habituarle a cobrar ya desde cachorro. A partir de las 7 semanas de vida, el sistema nervioso del perro posee la madurez necesaría. Nuestro cachorro se encontrará en disposición de aprender. Será este un momento óptimo para su iniciación. Su iniciación al cobro forzado, es preferible realizarla en un contexto de juego. A través del juego, le lanzaremos objetos que llamen su atención y que nos deberá traer posteriormente. Algo fundamental estas primeras sesiones es, que no deben resultar fatigosas para el cachorro, ni causar cansancio, aburrimiento, etc. En estos primeros compases-sesiones, comprobaremos la predisposición que muestra nuestro cachorro a colaborar con nosotros.
Le lanzamos el objeto y…:
-          Viene hacia nosotros portando el objeto de forma complaciente y voluntaria, entregando el objeto. (El perro muestra una gran predisposición natural a colaborar.)
-          Viene hacia nosotros y se resiste a darnos el objeto. (El perro muestra una gran predisposición a colaborar pero denota sentido de posesión.)
-          Viene hacia nosotros y al acercarse varía su rumbo. (El perro muestra aptitudes frente al cobro sin predisposición a colaborar.)
-          Simplemente no viene. Se va hacia un lugar apartado y solo. (El perro muestra un gran sentido de posesión, individualismo y actitud independiente.)
En los tres primeros casos, podremos enseñar el cobro forzado a nuestros perros. Observado como se describe en los ejemplos anteriores, el grado de colaboración que presenta el perro, en consecuencia constataremos el grado de dificultad que presentará en el aprendizaje de dicho ejercicio.
En el último caso, solo decir que hemos errado en nuestra elección. Como se suele decir, “este perro no tiene madera de cazador”. ¿Qué le vamos a hacer? Resulta un hecho incuestionable y veraz, que no por pertenecer a las denominadas razas de caza, todos los ejemplares tengan la “obligación” de mostrar aptitudes para ello.
Es posible intentar  convertir a nuestro perro en un gran colavorador, pero en este último caso, será ardua tarea. No obstante, por intentarlo no perdemos nada.

 

Nuestro agradecimiento por el artículo a D.José Antonio Campos Lunar (Psicoterapeuta canino)
happydogpsychology.webnode.es

 

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